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Histórico

Una sucesión de acontecimientos providenciales condujeron a la Hna. Jeanne Bizier, fundadora, a Baie-Comeau en la Costa Norte de Quebec, en Canadá. La Posada de la Roca, un hotel cerrado por bancarrota, se volvió el Hogar central (Casa Madre) de la Familia Myriam Belén. La invitación y la paterna acogida del obispo del lugar, Mons. Jean-Guy Couture, fueron la señal pedida y recibida como sello de un proyecto deseado por Dios. 

El 29 de setiembre de 1978, una decena de personas llegaron a Baie-Comeau para unirse a ese proyecto de fundación. Uno de ellos fue Paul-Émile Dion, Hermano de la Instrucción Cristiana, prestado por su congregación. Él se convirtió en el primer administrador de la Familia y, en 1983, el primer hermano sacerdote de Myriam. La fecha de fundación de esta Familia espiritual de consagrados es el 13 de enero de 1979, día en que la Hna. Jeanne pronunció sus votos definitivos como Hermana pequeña de Myriam, en presencia de Mons. Jean-Guy Couture. 

Esta nueva fundación se inscribe en el soplo de comunión del Concilio Vaticano II. La intuición por una renovación de la vida consagrada, que lleva la Hna. Jeanne, se vuelve más específica: se trata de la renovación filial de la consagración bautismal. La Hna. Jeanne desea que todos los bautizados hagan la experiencia del amor de Dios Padre Providencia actuante para reunir a su familia, la Iglesia.

En 1985, la Familia Myriam fue reconocida pastoralmente por Mons. Roger Ébacher como Familia espiritual de consagrados. Luego, el 15 de setiembre de 2006, Mons. Pierre Morissette la reconoció canónicamente como Asociación pública de fieles, con miras a ser reconocida como Instituto de vida consagrada según el canon 605. Este reconocimiento fue renovado por Mons. Jean-Pierre Blais, obispo actual de la diócesis de Baie-Comeau. Hoy en día, la Familia cuenta con catorce Hogares presentes en seis países diferentes. 

Fundadora

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Hna. Jeanne Bizier, fmb (1923-…)
« ¡Nunca me arrepentiré de haberme entregado al Amor! »

Jeanne Bizier nació el 7 de julio de 1923 en la región canadiense de la Beauce, donde creció y se desarrolló siendo la duodécima en una familia de catorce hijos, enriquecida por la fe bien templada de sus padres, Saluste Bizier y Marie Guenette. Su infancia fue marcada por este embargo del amor de Dios Padre: « Soy amada con un amor que nunca terminará ». Cuando tenía 7 años, encontró un folleto: el Tesoro escondido, que le hizo comprender la ofrenda de Jesús.

Ella respondió a su llamado a la vida consagrada junto a las Hermanas Siervas del Sagrado Corazón de María donde, durante cerca de cuarenta años, desarrolló su misión de educadora. Prolongará sus estudios hasta un doctorado en psicoeducación en la Universidad de Ottawa. Su encuentro con el Papa Pablo VI, el 8 de octubre de 1969, quien le dijo con un acento de pastor y profeta: « ¡Hija de la Iglesia! », ¡fue parte del origen mismo del soplo específico de Myriam: ¡amar y hacer amar a María y a la Iglesia! En 1974, la Hna. Jeanne recibe en la oración lo que posteriormente llamará las Palabras de Fundación: « Es una Experiencia de Providencia que espero de ti… » Un llamado a vivir la confianza filial para hacia Dios Padre que siempre actúa a favor de sus hijos.

Sostenida desde sus doce años por su guía espiritual, Mons. Émile Turgeon, su vida de intimidad con Jesús crecerá, así como su respuesta de docilidad. Su constante búsqueda del proyecto de Dios la preparó a su misión de fundadora. No tenía más que un sueño, ¡darle a la Iglesia, santos, parejas santas y familias santas! 

Vida unificada

¿QUÉ VIVIR? Una vida contemplativa en un medio horario consagrado a la vida de oración y a la formación, que se caracteriza por la presencia hacia Dios, la escucha de los acontecimientos con una mirada de fe, y una actitud de maravillarse en el diario vivir . La adoración eucarística perpetua se lleva a cabo mediante una rotación entre todos los Hogares de la Familia.

¿CÓMO VIVIRLO? Una vida fraterna que se caracteriza por la acogida, la sencillez y el servicio con alegría, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazareth. Este estilo de vida favorece el clima de confianza para desarrollar relaciones de dulzura en la caridad y de misericordia.

¿PARA QUÉ VIVIRLO? Una vida misionera que se caracteriza por:
- una complementariedad de ayuda mutua familiar al servicio de la comunión;
- un mensaje para compartir: « ¡Eres amado(a) por Dios tu Padre, eres salvado(a) por Jesús, y tienes tu lugar! »;
- un llamado a la santidad para todos;
- una misión de suplencia* y otros medios sencillos para brindar la esperanza al mundo. 
(*Misión de suplencia: intercesión depositando situaciones o personas en la ofrenda de Jesús a fin de que Él se ocupe y cambie todo en bendición.)  

¿CON QUÉ LEMA?
¡Sí Padre, en María, por la Eucaristía a la Trinidad! 

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Folleto de presentación de la Familia Myriam Belén

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